Laroles-Válor (Alpujarras)

Excursión realizada el día 15 de noviembre 2015.

Se trata de un trayecto de dificultad baja que transcurre entre las localidades de Laroles, Júbar, Mairena, Nechite y Válor. El espacio recorrido rondó los 17 km.

Se deja Laroles por el oeste y pronto se toma un sendero con desnivel progresivo que avanza hacia el noroeste hasta llegar a un pequeño estanque natural cubierto en estas fechas por hojas amarillas y ocre de castaño.

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El río Laroles estancado y cubierto de hojas.

Justo al cruzar el paso por ese pequeño remanso de agua comienza el único repecho importante de subida que nos eleva rápidamente mientras a la derecha, en esta ocasión, nos contemplaban algunas cabras montesas desde el otro lado de la garganta formada por el río de nombre también Laroles.

Una vez superado el escollo seguimos el sendero que nos dirige hacia la acequia (Acequia Real) y el castañar. Pronto se reduce el espacio del camino rodeados a uno y otro lado por los árboles de hoja a veces verde, a veces amarillo-rojiza, y acompañados en todo momento por el ruido constante del agua que corre aprisionada por el hombre. El suelo está alfombrado por un manto de resbaladizas hojas y moteado de castañas, muchas de ellas dulces y de buen tamaño.

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Entre la acequia y los castaños.

En ocasiones se puede contemplar un orgulloso ejemplar de gran tronco y rugosa piel. En otras, amenazante y brillante al sol como una osamenta, el pelado y huero recuerdo de uno de estos árboles. Al fin se llega hasta donde se yergue el castaño milenario, uno de los más viejos testigos del paso del tiempo en la zona, mudo, de brazos prominentes y cansados, piel gruesa y gris y tamaño descomunal.

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El castaño milenario.

No mucho después y siguiendo el sendero se llega a un puente de madera y a una ligera catarata producida por el cierre y canalización del río Laroles, que bien merece la visita.

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El principio o el final de la Acequia Real.

A partir de ahí toca dar la vuelta y regresar hasta el punto en el que se produjo el ascenso.

De vuelta seguimos a partir de ese momento la GR7, marcada en los postes con una línea roja. Apenas hay desniveles y las vistas son realmente impresionantes desde la altura a la que nos encontramos (algo más de 1.100 metros).

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Laroles desde la lejanía.

De este modo iremos recorriendo los bonitos y tranquilos pueblos alpujarreños de Júbar (con una Iglesia de inmejorables vistas, al parecer del siglo XII, nada menos), Mairena que recuerda sus molinos a la entrada, Nechite y, tras superar el río del mismo nombre, Válor.

En este lugar da fin la caminata, al menos en esta ocasión.

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