Ferreira – La Ragua – Aldeire

Excursión realizada el día 26 de febrero 2017.

Se trata de un trayecto de dificultad media que comienza en Ferreira y finaliza en Aldeire. La distancia cubierta se sitúa en torno a los 20 km.

Una soleada mañana nos esperaba este domingo pasado al llegar a Ferreira. Era de agradecer porque durante el viaje la espesa bruma que cubría la zona de Sierra de Huétor vaticinaba algo muy distinto. No obstante, pasado Guadix, el cielo se despejó y pudimos dar inicio a la jornada con buen pie, atravesando el bonito pueblo que descansa en la falda norte de Sierra Nevada.

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Callejeando por Ferreira

Toda la primera parte del itinerario resulta en un ascenso, primero suave y, poco a poco, más empinado, para salvar los 1000 metros de desnivel que nos separan del puerto de La Ragua. Dejamos las estribaciones de Ferreira, la ermita de la Virgen de la Cabeza, los almendros en flor, y continuamos en dirección sur remontando el curso del Arroyo Chico. A continuación subimos la Loma del Peñón de Enmedio y cerca de su final aprovechamos una zona soleada para desayunar.

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Sigue el camino y pronto empezamos a contemplar pequeños neveros que van creciendo en tamaño según avanzamos.

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Masas boscosas y nieve desde un mojón del Camino Sulayr

El último tramo hemos ascendido desde los 1700 metros hasta los 2000 y nos topamos con la carretera que atraviesa el puerto. Nosotros tenemos que cruzarla y seguir ascendiendo por el otro lado.

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Carretera del puerto de la Ragua

Desde este punto la cosa se complica. La nieve aumenta en la dirección que tenemos que seguir y nos obliga a caminar en dirección oeste antes de lo previsto. Ascender por la loma hacia La Ragua sin raquetas resulta impracticable. De este modo nos adentramos en el Barranco del Robo intentando evitar las zonas cubiertas de nieve y hielo.

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Examinando opciones
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Bonito crocus en plena floración
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Barranco del Robo

Aprovechamos una pista que tiene la nieve muy prensada y nos permite avanzar a buen paso a través del cada vez más espeso pinar.

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Carteles indicadores

Salimos de la pista y damos un giro hacia el sureste para ascender y recuperar el camino. Al salir de la espesura nos aguarda una impresionante panorámica de la sierra.

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Vista del Morrón Mediodía, si no me equivoco

Todos nos quedamos extasiados contemplando el panorama que se nos ofrece a partir de este momento. Destacan el Morrón del Hornillo, Morrón Sanjuanero, el Morrón del Mediodía y el Alto de San Juan. Cubiertos de nieve y enmarcados en sus límites inferiores por hectáreas de pinos. El esfuerzo de la subida ha merecido la pena.

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Contemplando la montaña

Veréis que el título de la entrada es un poco engañoso porque no pudimos alcanzar La Ragua, pese a que formaba parte del “plan”. Seguimos hacia el oeste bordeando la nieve. No resulta fácil porque en su límite suele haber barro resbaladizo y a veces algún tronco caído de pino dificulta aún más el avance.

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Frente a la inmensidad de la montaña. Por cierto, detalle en la nieve, cierto color marrón debido a las lluvias de arena de la semana pasada procedentes de África

Alcanzamos el Cortijo de las Chorreras donde aprovechamos para comer. Desde allí parte el camino hacia Postero Alto pero nosotros vamos a cambiar de rumbo, hacia el norte para dirigirnos en constante descenso hacia Aldeire. De ahora en adelante los kilómetros que nos faltan por recorrer son todos de descenso. La nieve nos abandona y nos cubren de nuevo los pinos.

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Vista de Aldeire a lo lejos. También se aprecia el Castillo de la Calahorra

El resto del itinerario es un bonito paseo sin dificultad, primero por un cortafuegos y después por senderos bien marcados. No obstante son varios los caminos que se entrecruzan y conviene estar atentos para no desviarnos. Cuando nos queramos dar cuenta estaremos en las inmediaciones del Área Recreativa la Rosandra donde volvemos a ver almendros en flor e impresionantes castaños centenarios que parecen tener esculpidas, por las torpes manos de un elfo negro, extrañas y vetustas caras. De raíces y troncos vigorosos pero chaparros, parecen haber sido podados mil veces y mil veces haber sobrevivido al invierno y a los humanos. Que siga siendo así por mucho tiempo.

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Castaño disfrutando del sol
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Atravesando el riachuelo por uno de los pasos que nos encontramos en el camino
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Almendro en flor

Y no hay mucho más que contar. Llegamos a Aldeire que viste a sus jóvenes estos días de galas carnavaleras, contemplamos su iglesia mudéjar, a lo lejos las ruinas del acostumbrado castillejo. Llega el tiempo de regresar a casa, aunque apetezca demorarse por el lugar un poco más.

Para terminar dejo aquí una foto grupal cortesía de Alicia.

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No hay nieve que nos detenga 🙂