Canal de la Espartera – Los Alayos

Excursión realizada el día 27 de diciembre 2015.

Se trata de un trayecto de dificultad alta que da comienzo en Cumbres Verdes y termina en Dílar. La distancia cubierta se situó en torno a los 20 km.

La semana anterior habíamos disfrutado de una excursión por la misma zona, aunque nos quedamos con ganas de más. Especialmente, tras demorarnos a los pies del Picacho Alto y decidir que la falta de tiempo impedía su coronación. Por tanto, recuperadas las fuerzas y con ganas de superar el reto, subimos la apuesta y nos enfrentamos a una integral por los Alayos. Puedo decir que probablemente es la más espectacular de las excursiones que he tenido la suerte de hacer con el Club Senderos.

El comienzo, tras bajar del autobús hasta Cumbres Verdes, fue idéntico al de la semana anterior, hasta llegar al abandonado Cortijo Sevilla. Una vez allí comenzamos a descender siguiendo el Canal de la Espartera. De fondo nos acompañaba el lejano ruido del río Dílar, del que asomaban aquí y allá, entre los árboles, algún salto que otro.

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Al fondo, el río Dílar.

Al cabo de un buen rato, contemplando a nuestra derecha la inmensa mole de nuestro objetivo, los Alayos, llegamos hasta la pequeña central del canal. En ese momento nos dimos un ligero descanso de cara al próximo reto.

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Alayos desde el Canal de la Espartera.
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Toma del Canal.

Encontramos muy cerca un paso sobre el río hecho de troncos caídos y atados, seguro aunque un poco escabroso.

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Cualquiera diría que estamos en la selva 🙂

Por allí cruzamos e iniciamos el sendero marcado en árboles y piedras con tinta verde.

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Siguiendo el sendero “verde”.

Este primer ascenso nos llevó hasta un imaginario cementerio de pinos, si estos pudieran moverse y elegir como elefantes un lugar para morir. Por esta zona resultaba complicado seguir la vereda incluso con las pintadas verdes, pero siempre subiendo se toma pronto el camino correcto.

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¿Y ahora, por dónde?

Continúa el desnivel a través del pinar hasta llegar a la falda de los picachos más orientales del macizo, donde desaparece casi toda la vegetación salvo los matojos a ras de suelo que se agarran con firmeza y amenazan con sus punzantes tallos. A lo lejos contemplamos el Trevenque.

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Un invierno tan raro tiene estas cosas. Procesionarias en diciembre compartiendo paraje con alguna zona escarchada.

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El Trevenque.

Más ascenso aún nos lleva por fin a los primeros miradores privilegiados de la ruta. Estamos entonces en el Collado del Pino y hemos superado un desnivel, entre la toma del canal y el sendero que ahora vamos a seguir, de cerca de 500 metros.

alayos-2010Ahora toca disfrutar caminando por las crestas y parando a contemplar el impresionante paisaje que se despliega a nuestros pies.

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Puntales del Tigre, si no me equivoco.
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Disfrutando de los miradores.

alayos-2013Alcanzamos a pasar por los Tajos de la Virgen (de Dílar) y algo después el Corazón de la Sandía.

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Hacia el Corazón de la Sandía.

alayos-2015Dadas las fechas y sabedores de la costumbre que hay de ubicar allí un Belén, al abrigo de las rocas del picacho más septentrional, nos acercamos a contemplarlo.

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Junto al Belén.
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1981 metros de altitud, reza la inscripción.

Hacia el oeste nuestro siguiente reto, el altivo Picacho Alto. Hacia allí partimos.

alayos-2018La subida al mismo tiene algún mal paso que hay que superar con cuidado y agarrando la piedra, pero no nos amilanamos y con un último esfuerzo alcanzamos la cima.

alayos-2019A esas alturas no quedan adjetivos para calificar las vistas. Sacamos los bocadillos y disfrutamos de la merecida recompensa posando los ojos a todo alrededor.

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En la cima del Picacho Alto.
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El descenso que nos espera, con el Sauco en primer término.

La siguiente etapa nos lleva a reencontrarnos con el sendero que seguimos la semana anterior, entre el Picacho Alto y el Sauco, para descender hacia el Barranco de Poca Leña y, finalmente, alcanzar las lindes de Dílar.

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Un pino hace de improvisada “puerta” en el sendero.
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Romero en flor.

Aprovecho para desear un Feliz Año 2016 a todos los que me leen. Que 2016 os traiga grandes momentos de disfrute en la naturaleza.